martes, 3 de mayo de 2011

Nuestras tres familias

Un mendigo caminaba por la calle un día domingo de sol incesante y calor agobiante, no había comido ni bebido nada en horas, su cansancio era mostrado en su rostro viejo y sucio, sus pies descalzos y maltratados descansaban un momento bajo el resguardo de un frondoso árbol, la gente pasaba y se hacía aún lado pues su olor era desagradable.
El solo estiraba su mano para pedir una limosna y decía "A mi edad la tristeza y el dolor ya hicieron feria en mi corazón, he perdido a mis tres familias", el repetía una y otra vez esto, pero nadie tomaba en cuenta sus palabras ni mucho menos le consideraban para darle una moneda, después unos minutos paso por ahí una joven, quien con todo el espíritu humanitario se detuvo a ver por un instante al hombre, con un gesto inconfundible de humildad en el rostro y como dicen por ahí, con el corazón en la mano, saco un billete y se le dejo suavemente sobre sus piernas al pobre anciano.
El la miro con ojos de años añejos y suficiente simplicidad, diciendole: "gracias señorita por tan valioso detalle para mí en estos momentos".
Pasaron algunos días antes de que la joven caminara de nuevo por el mismo lugar y encontrara al viejo cambiado, bañado y rasurado, tenía unos tenis bastantes limpios aunque ya algo gastados, su mirada tenía un brillo especial, ella se sorprendió al ver aquella escena; no lo podía creer, ¿que sucedió se pregunto? se acerco al viejo y lo saludo, le preguntó qué le sucedió, ¿porque había cambiado la manera en que vivía? ahora parecía una persona diferente, observo que ya no estaba pidiendo dinero ¿que sucedía?... El la miro a los ojos con una mirada conmovedora y sonriendo, le dijo "Hay algo que recordé gracias a usted señorita, si tiene tiempo le explicare que sucede", ella asentó con la cabeza y escucho durante unos minutos al viejo vagabundo.
El comenzó diciendo "todos en la vida tenemos tres familias; yo perdí a las tres", ella cautivada preguntó cómo era aquello posible y el explicó el porqué de sus palabras; es sencillo la primera familia que dios nos da es aquella donde nacemos, crecemos y nos criamos, nuestros padres, hermanos y familiares directos son nuestra primer familia, la segunda familia es la que formamos cuando nos casamos, cuando aceptamos a una pareja para vivir juntos y formar un nuevo hogar, nuestra esposa e hijos así como su familia directa, la tercer familia es la que nosotros elegimos nuestros verdaderos amigos, esos que como dicen por ahí, se cuentan con los dedos de las manos y están con nosotros en las buenas y en las malas, no solo cuando tenemos dinero o somos famosos, o incluso aquellos que solo están en fiestas o eventos en los que participamos.
La joven quedo bastante impactada pues nunca había escuchado una historia así, de hecho estaba tan intrigada que pregunto ¿pero cómo fue que perdió a sus tres familias?, el viejo agacho la mirada y comenzó su narración con su voz que se quebraba en ratos; mi primer familia era una familia de clase media, con buenos principios y buenas costumbres, pero por desgracias mis padres sufrieron un accidente cuando yo era adolecente y murieron junto con mi hermanito más pequeño, mi única hermana mayor al poco tiempo se casó y se fue a vivir con su nuevo esposo pero hace unos años murió de una enfermedad conocida, de esas que atacan a las mujeres, ella tuvo 2 hijos pero nunca me frecuentaron, solo cuando eran pequeños; cuando crecieron se alejaron tanto de sus padres como de mí.
Respecto a mi segunda familia le puedo decir que gracias a dios estudie una carrera que me sirvió durante toda mi vida para mantener a los míos, un mal día mi esposa me dejó solo en este mundo y pues de mis tres hijos, me siento feliz y orgulloso pues viven con sus respectivas nuevas familias, tienen estudios y trabajan, aunque la verdad es que no supe enseñarles a valorar a los viejos, durante su infancia trabaje muy duro y los consentí demás, esto para balancear y tratar de recuperar el tiempo que no pase con ellos, el resultado es que cuando fueron hombres y mujeres de éxito se olvidaron de aquel hombre que hizo lo que pudo para que ellos estuvieran bien.
Mi tercer familia aún me pagó peor, de los muchos amigos que tuve cuando fui rico y popular solo unos tres siguieron a mi lado cuando ya no era rico o popular, por desgracia los viejos hoy en día no vivimos mucho y ellos ya han muerto también, es así pues como me he quedado solo en este mundo, sin ninguna de mis tres familias, la realidad es que al poco tiempo de estar bajo esta situación no soporte más y he andado por el mundo vagando por las calles sin destino, sin dinero, sin ganas de vivir, sin esperanza alguna.
La joven soltó unas lagrimas al imaginar el cuadro del anciano y tallándose la cara con las manos le dijo; pero ¿que cambio? ¿porque el otro día estaba todo sucio y descuidado y hoy se ve limpio y arreglado?, el viejo contesto sonriendo; es simple usted cambio algo en mi, me recordó que a pesar de que hasta cierto punto necesitamos a esas tres familias para que nuestra vida este llena de gozo, si nosotros mismos no nos preocupamos por nuestro bienestar nadie más lo hará, a veces nos dejamos vencer por las circunstancias, pero debemos tener fe pues dios no abandona a sus hijos. Y aunque así fuera no debemos dejar de luchar, pues nosotros mismo nos debemos valorar y estimar como somos y por lo que somos.
De lo hecho en mi vida me arrepiento de pocas cosas, pero por desgracia algunas de esas pocas cosas provocaron que mucho de lo que amaba ya no esté cercas, a pesar de ello tengo gran amor a la vida pues he vivido suficiente, he aprendido aún más y he ayudado a otros lo que he podido, es por eso que usted recordó todo eso que yo siempre he sido, lo bueno que era sentirse limpio, que la gente lo saludara con respeto, su actitud me motivo a cambiar y como ve he buscado otras formas de sobrevivir dignamente a pesar de las adversidades, lo único que le puedo decir es muchas gracias, la joven sonrió por un rato y se despidió del viejo, ella le dijo "mire si necesita ayuda esta es la dirección de mi casa aquí en este papel le dejo mi nombre, si un día necesita algo búsqueme". Y la joven se despidió y continúo su camino.
La joven quedó impactada por todo lo que el viejo le platicó y por varios dias les contó a sus familiares y amigos dicha historia, muchos la encontraron interesante y otros aburrida pero la verdad es que era algo que llamaba la atención.
Pasó como un año y la joven no volvió a ver al viejo, un día llego a su casa una notificación sobre un asunto jurídico, ella se asustó pues pensó que se habrían equivocado, ella jamás había hecho algo que estuviera contra la ley, pasada una semana asistió al lugar donde se le solicitaba.
Para su sorpresa alguien había hecho un testamento, dentro del cual las acciones de una empresa muy importante a nivel nacional serían repartida entre cuatro personas, para mayor sorpresa las otras tres personas eran los hijos del viejo, aquel que un día ayudo y que trabajaban en dicha empresa ...
A pesar de que los demás herederos protestaron por este testamento, se hizo justicia y se repartieron al cabo de unos meses dichas acciones en partes proporcionales, ella que se había quedado sin empleo y trabajaba en uno temporal estaba contenta ya que tenía la oportunidad de participar en los negocios de dicha compañía, con esta situación mejoró toda la economía de su familia, ella le dio trabajo a mucha gente capaz, pasaron los años y por malos manejos y la vida de ricos que se daban los otros tres herederos terminaron vendiendo sus partes a la mujer, ella aún así les permitió seguir trabajando en la empresa como cualquier otro trabajador y con sueldos justos y bien remunerados, solo uno de ellos no tomo este camino.
En tres años ella hizo de ese negocio una gran empresa más de lo que nunca lo fue, cada viernes después de terminar sus labores iba a un cementerio y llevaba flores, era la tumba de aquel viejo que también le cambio la vida. Esa joven se caso tuvo hijos y también llegó el momento de tener sus tres familias, aprendió a amarlas y a mantener ese equilibrio importante entre las tres, hasta hoy ha sido suficientemente feliz, valorando la vida y llenando de felicidad a todos aquellos que la rodean, cultivando principios y valores que nos hacen ser mejores personas.

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